La Gran Historia · Parada 4

¿Qué le pasó al pueblo de Dios bajo sus reyes, y qué dijeron los profetas?

Un joven pastor de ovejas llega a ser rey. Su familia gobierna durante siglos. Algunos reyes son buenos, pero muchos no. Los profetas alzan la voz y dicen la verdad. Luego cae Jerusalén, y mucha gente es llevada lejos. Hoy vas a descubrir cómo la promesa de Dios sobrevivió a todo eso.

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Reyes y profetas

Israel pidió un rey. Después de Saúl vino David, el pastor que tocaba el arpa y a quien se recuerda como autor de salmos. Dios le prometió a David que el trono de su familia duraría para siempre. David fue un gran rey, y también hizo cosas terribles. Cuando el profeta Natán le dijo la verdad, David confesó su pecado. Dios lo perdonó y siguió cumpliendo su promesa.

Muchos reyes después de David apartaron de Dios al pueblo y trataron injustamente a los pobres. Dios envió profetas como Elías, Amós e Isaías. Ellos hablaron a favor de las viudas, los huérfanos y los extranjeros, y llamaron al pueblo a volver a Dios.

El reino se dividió en dos, y Asiria conquistó el norte. Más tarde, el ejército de Babilonia destruyó Jerusalén y el templo. Mucha gente fue llevada muy lejos. A esto se le llama el exilio. Parecía el final.

Pero los profetas también trajeron esperanza. “Consuelen, consuelen a mi pueblo”, dijo Dios por medio de Isaías. El pueblo volvió a casa, reconstruyó Jerusalén y esperó al rey prometido de la familia de David. Los cristianos creen que ese rey es Jesús.

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La segunda petición, del Catecismo Menor de Lutero

Venga tu reino.

¿Qué significa esto? El reino de Dios viene por sí solo, aun sin nuestra oración; pero pedimos en esta petición que venga también a nosotros.

¿Cómo sucede esto? Cuando nuestro Padre celestial nos da su Espíritu Santo, para que por su gracia creamos su santa Palabra y vivamos una vida santa, aquí en el tiempo y allá en la eternidad.

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