Diez Palabras · Parada 1

¿Por qué los mandamientos empiezan con libertad, y qué pide el primero?

Casi todas las listas de reglas empiezan con las reglas. Los Diez Mandamientos empiezan con un rescate. Antes de decir una sola palabra sobre qué hacer, Dios dice: “Yo te saqué de la esclavitud”. Hoy vas a descubrir por qué importa ese orden.

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Ningún otro dios

En hebreo, la Biblia los llama las diez palabras. Dios se los dio a Moisés en el monte Sinaí, después de liberar a Israel de la esclavitud en Egipto. Por eso no son reglas para ganarte el amor de Dios. Son un regalo para un pueblo al que Dios ya ama y ya hizo libre.

Lutero puso los mandamientos primero en el Catecismo Menor. Dijo que todos nacen del primero: no tendrás otros dioses. Por eso cada una de sus explicaciones empieza así: “Debemos temer y amar a Dios”.

Un dios, decía Lutero, es aquello a lo que se aferra tu corazón. Aquello en lo que más confías cuando todo sale mal. Puede ser el dinero, caer bien, las calificaciones, un equipo o una pantalla. Esas cosas no son malas. Solo que son malos dioses, porque no pueden sostenerte.

Aquí, temer significa sentir asombro y profundo respeto, no tenerle miedo a Dios. Lutero lo dijo con sencillez: temer y amar a Dios y confiar en él sobre todas las cosas.

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El primer mandamiento, del Catecismo Menor de Lutero

No tendrás otros dioses.

¿Qué significa esto? Debemos temer y amar a Dios y confiar en él sobre todas las cosas.

Palabras para saber

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